La elaboración de los productos de la colmena en Argentina ha pasado más por el rubro artesanal que por lo industrial. Ello obedece en parte al vacío legislativo y a la dificultad manifiesta para aprobar productos, que no se da en otros países. De cualquier manera, lo antes dicho no se transforma en barrera para que Argentina sea un país con una enorme oferta en variedad y calidad de productos elaborados.

Veneno de abejas

El veneno de abejas no se da en forma oral y existen preparados inyectables de manejo por parte del médico, en las patologías específicas.

Crema con veneno de abejas: Estas cremas pueden ser preparadas en distintas concentraciones. Su uso mayoritario es como analgésico en dolores de cualquier origen; siendo su efecto muy rápido y potente. Asimismo en casos de enfermedades osteoarticulares mejora el movimiento y la función a más del alivio de los dolores. También actúa como relajante muscular, sea en contracturas o calambres. Muy útil en cefaleas y dolores de cabeza por sinusitis. La crema con veneno también se usa para antidotizar los efectos molestos de las inyecciones de veneno al comienzo de los tratamientos, como para picaduras de abejas o de cualquier otro origen. Por su efecto estimulante de la circulación y defoliante, se la puede usar en patologías dérmicas o en cosmética.

Polen

El polen, por una cuestión de sentido común, conviene siempre como sale de la colmena, con los mínimos procesos de secado y limpiado manual, en forma granulada. No son aconsejables los pólenes industrializados, es decir, como extractos o aceites esenciales o los llamados reconvertidos.

Jalea Real

La Jalea Real para mantener sus efectos terapéuticos intactos, debe ser conservada a menos de 4° C. Es decir, que en todo momento debe seguir la cadena de frio. No son aconsejables los liofilizados, ya que si bien se conservan a temperatura ambiente, el proceso les quita mucho valor terapéutico. Los homogeneizados en miel, con un 1% de jalea se pueden conservar a temperatura ambiente.

Propóleosfrasco-propo-gotas

La presentación más común de este es la solución hidroalcohólica, ya que el alcohol potencia los efectos terapéuticos del propóleos. Es fundamental que el etiquetado tenga la concentración y que esta sea sobre sólidos solubles o extracto blando. Normalmente se lo comercializa al 5 o al 10%. Existen demasiados preparados sin indicación de concentración, que, obviamente, son imposibles de dosificar. Otros preparados mencionan cifras como el 30% aunque no especifican si es sobre extracto blando o sobre propóleos en bruto. Sobre extracto blando es imposible ya que a partir de 20% el propóleos comienza a precipitar. Si fuera sobre propóleos en bruto, al desconocer la pureza original desconocemos la real concentración. Obvio que no son confiables. También puede ser disuelto en miel en las mismas concentraciones, el llamado propomiel.

Puede ser usado oral o tópicamente en piel, como antibiótico o cicatrizante o antimicótico. También puede ser usado en inhaladores para problemas broncopulmonares.